Mundo espectral

El mundo espectral

La dimensión espectral, también conocida como logografa o preternatural en algunos círculos, es un reflejo del mundo mundano. Pero lejos de ser una simple copia, es una imagen formada por aquello que más carga emocional ha tenido. Es por ello habitual que una iglesia persista en el otro lado durante decadas, o que un edificio nuevo tarde semanas o meses en aparecer, si no existe ya algo ocupando su lugar.

Aproximadamente un 10% de los fallecidos, más cuando la muerte ha sido traumática, generan fantasma. Para la teoría gnóstica, la más aceptada en Occidente y usada por la Iglesia Anglicana, explica que estos fantasmas NO son el alma de los muertos. Son sólo figmentos formados a partir de sus recuerdos, que vagan sin sentido a veces durante siglos. Estos ecos siempre están presentes y se mantienen conectados al cuerpo del difunto durante dos o tres días, pero desaparecen sin dejar rastro en la mayoría de casos. Pero unos pocos al cabo de ese tiempo rompen la conexión con su cadáver y se anclan a un objeto o lugar, convirtiéndose entonces en un fantasma. Estos fantasma aunque existen en el mundo espectral fundamentalmente, están a mitad camino del mundano y por la noche ocasionalmente son visibles como una leve bruma de aspecto similar al que tenían en vida.

La sociedad se ha adaptada a la evidencia de la existencia de los espiritus. odas las religiones incluyen ritos mortuorios que, realizados correctamente, reducen significativamente las posibilidades de crear un espectro. Los ejercitos llevan espectromantes dedicados a proteger a los soldados de los espectros nacidos en los campos de batalla. Los ingenieros utilizan a esos mismos espectros como sistema de control de máquinas alimentadas por vapor o electroplasma.

Pero esta dimensión no esta solo habitada por fantasmas. Es también la puerta de entrada de poderes y entidades más oscuras de origen no humano. Los textos de magia hermética dicen que no son nativas de nuestra realidad, pero pueden ser invitadas a ella si se tienen los conocimientos adecuados. Muchas de ellas vagan ahora libres, llamadas hace tanto tiempo que nuestro mundo se ha convertido en su hogar. Casi todos los demonios entran dentro de esta categoría.

E igual que es una puerta de entrada también se puede usar como paso para ir a otros lugares, mundos que solo los más instruidos son capaces de abrir. Su exploración suele llevar a la locura y la muerte, y aquellos que lo intentan ocultan sus progresos por temor a las turbas que podrían originarse si se descubriese lo que hacen.

Interacción con el mundo espectral

Existen varios niveles de interacción con el mundo preternatural. En un primer nivel se puede percibir esa realidad. Los fantasmas y otros habitantes cobran cierta sólidez y los vivos aparecen como leves luces, apenas perceptibles o distinguibles una de otra. Pero la percepción va en ambos sentidos. Al mirar el otro lado, cualquier cosa que este allí pasa a ver con claridad al que mira. Los fantasmas son capaces de forma natural de percibir el lado que elijan, pero se hacen algo más visibles cuando miran nuestro lado. Es fácil ver a un fantasma en este estado en la oscuridad pero siguen siendo difíciles de ver bajo la luz del día. Para los vivos la herramienta usada para cambiar que lado ver suele tener la forma de mascaras, y se pueden conseguir con facilidad. Solo algunos Susurros han desarrollado tal fineza en sus sentidos que son capaces de sentir entes espectrales sin ellas.

Se puede estar en un nivel intersectado entre ambos lados. La invisibilidad de un lurk, el caminar sobre estructuras espectrales o la capacidad de tocar lo inmaterial existen a este nivel. En el la percepción se mantiene en la realidad convencional, pero se interactua físicamente con lo preternatural, ganando capacidades similares a la de los fantasmas. Al igual que para la percepción se requieren útiles y herramientas para alcanzar este estado, pero varían según lo que se pretenda hacer.

Por último se puede cruzar completamente al otro lado. Para ello es necesario un ritual no demasiado complejo pero si largo realizado desde el lado mundano. El ritual crea la puerta a través de la cual se pasa completamente de un estado al otro. Los que lo cruzan mantienen una sólidez que los señala como intrusos, pero por lo demás sus cuerpos desaparecen de la realidad física para existir en la espectral. En general no se considera una buena idea abrirlos más del tiempo justo para pasar pues los portales funcionan en ambos sentidos y permiten que cualquier cosa entre o salga. Lo normal es cerrarlo nada más cruzar y se confía en que todo vaya bien hasta que alguien al otro lado vuelva a abrir el paso para retornar. Los peligros y las posibilidades de quedar atrapado para siempre son muy altas pero entrar completamente en el mundo espectral es la única forma de ir a otros mundos o usar las propiedades más extremas de esa realidad,

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