El regalo del mar

Resumen IV: Un asunto de estado

Tras semanas de búsqueda por fin estábamos preparados para golpear a Torin Ironborn. Teníamos asesinos contratados, los habíamos seguido y sabíamos donde estarían tanto Torin como sus mas importantes lugartenientes. Incluso había una pequeña cantidad de armas químicas dispuesta para su uso en el plan de decapitar a esa banda de sucios irlandeses.
El golpe salió perfecto. Por una vez la mala suerte que últimamente nos venía siguiendo, que había convertido tantas operaciones sencillas en inmundas colecciones de despropósitos, no hizo aparición. La venganza era nuestra, aunque la imposición de Los invisibles de una tregua generalizada en el mundo criminal mientras durase la visita del principe Guillermo nos ha impedido aprovechar el momento para quedarnos con los negocios de los irlandeses. Al menos la guerra de bandas ha terminado.
Nuestro contacto con la Corona, la baronesa de Morley nos dio un nuevo encargó. Un crimen ha ocurrido en el consulado austriaco. Una presunta ladrona cayo desde una ventana del tercer piso sobre la verja que rodea al consulado, quedando empalada. Los testigos dicen que el primer hombre que se le acerco, un caballero de mediana edad bien vestido, hablo con ella antes de morir y se llevó algo. Desapareció en un carruaje negro similar a un coche funebre.
El jefe de seguridad del consulado, Ludwig Werner, no deja a las autoridades locales que investiguen el suceso. Y hemos averiguado que se encuentra preocupado por la desaparición de un “registro”.
La fallecida se llamaba Nicole Hume. Era conocida por la policia como una ladrona. Hablamos con dos de sus compinches, un falsificador y un presunto novio, y averiguamos que trabajaba para la banda de los Sabuesos de niebla. En su habitación encontramos pasaportes con identidades falsas prusianas y austriacas, así como planos del consulado e información de la visita del príncipe, y bastante dinero.
Después, cuando se puso el sol, fuimos a hablar con los Sabuesos de niebla a un muelle en el que suelen operar. Al llegar vimos que habían sido atacados. Los fantasmas de los sicarios muertos nos dijeron que un hombre solo, con acento alemán, les había atacado buscando información sobre Nicole. Ellos poco sabían de los últimos asuntos de la ladrona, pues eran miembros con poco nivel dentro de la banda. Pero nos dijeron con quien podríamos hablar, un tal Jeffry Lovell, un intermediario con muchos contactos.
Conseguimos llegar a Jeffry antes que el asesino alemán, y averiguamos que el encargo del robo se lo había dado Wolfgang von Relinhauser, un médico y posible espía. Cuando intentábamos llevar a Jeffry a un lugar seguro nos asaltó el mismo hombre que había estado interrogando a los Sabuesos, pero pudimos herirle con un disparo a quemarropa y zafarnos de él.
Jeffry nos revelo que aparte de poner en contacto a Nicole con Wolfgang von Relinhauser también habia dispuesto sacar de la ciudad a un empleado del consulado.
Nos dividimos, un grupo fue a casa de Wolfgang, que era a su vez su consulta médica y le robamos un libro interesante y la caja fuerte, que aún no hemos podido abrir. El otro grupo fue a recoger al empleado, un secretario del consulado. Se llamaba Frederick Halpimer, y averiguamos que el registro es un libro contable donde aparecen pagos de dudosa legalidad a varias personas de la ciudad, algunos a científicos excéntricos (nuestro querido Martin Crowning y una tal Ora Hut) y otros a posibles revolucionarios y rebeldes. Por desgracia no pudimos salvar a Frederick pues el alemán que nos había atacado antes apareció y acabo con su vida. Conseguimos obligarlo a retirarse gravemente herido al menos. Algo sabemos ya de su identidad: es un Hexenwolve, un caballero-brujo que protege al príncipe de Prusia.
Visitamos a ambos científicos y Crowning ha fabricado una máquina de guerra que se oculta oculta bajo las aguas del puerto y Hut ha construido un extraño portal místico que conduce a una ciclopea ciudad invertida. Esta última menciona en algunas anotaciones al Dios Caníbal.
Para complicar más la situación un mensaje de Wolfgang cita a varios compradores para pujar por el registro robado esta noche.
Antes de la cita para la puja nuestro técnico Brian Ghost consiguió abrir la caja fuerte. En su interior había dinero y más pasaportes falsos, las escrituras de 4 casas en Doskvol y una en Londres, y dos libretas codificadas.
Sin más tiempo acudimos a la subasta, que resulto ser una trampa en la que nos encerraron junto con agentes de otras naciones y trataron de gasearnos. Algo maltrechos conseguimos salir de la encerrona. Los indicios apuntaban a que el servicio austriaco había preparado la situación, pero con gente tan traicionera no podíamos estar seguros.
Una de las casas, situada a las afueras de Doskvol, resulto ser el refugio donde se escondía Wolfgang. La asaltamos y lo capturamos. Nos reveló que desde casi el principio la operación había comenzada a ir mal. Quizás una maniobra interna de los propios austriacos, o la jugada de un agente doble o triple. A cambio de darnos los códigos para su diario y la localización del registro le ofrecimos pasaje a la India. Pero en el camino al puerto lo secuestraron. Cansados y debilitados, dimos por perdido a Wolfgang, y nos conformamos con solo la mitad de la recompensa que nos había prometido Lady Rosellyn Kellis. Lo último que sabemos de Wolfgang es que lo subieron a bordo de un barco turco en dirección a puertos alemanes.
Hemos aprovechado las casas que eran de Wolfgang y hemos abierto en una de ellas una botica cuyo sótano queda a disposición de los Susurros de la banda. La propiedad más grande y lujosa la hemos convertido en una casa de juego, y el refugio de la afueras ahora es una granja de cerdos, adecuada para deshacerse de cadáveres.

Comments

simaehl simaehl

I'm sorry, but we no longer support this web browser. Please upgrade your browser or install Chrome or Firefox to enjoy the full functionality of this site.