El regalo del mar

El caso de la señora Grazier

Octubre de 1839. Los hechos según el Padre Bentham

Los preparativos del plan se habían iniciado unas semanas antes, pero no fue hasta la noche de la cena en casa de John Bidwell cuando las cosas se pusieron en marcha. Lamentablemente, por muy cuidadosos que sean los planes, siempre suele venir alguien a joderlos.
Conseguimos invitación para la cena a través de un contacto de Cordelia, un filántropo francés muy popular, diletante y espía a ratos libres, André Montant.

Nuestro objetivo, o más bien diría uno de nuestros múltiples objetivos, era obtener información sobre otro de los invitados, Sebastian Caul, contable de la banda de los Cuervos. Este tipo no pintaba nada entre el resto de invitados. Eran de un pelaje demasiado distinto. Era obvio que pasaba algo inusual. Bueno, allí había muchas cosas inusuales, que habrá que ir pormenorizando poco a poco.
La cuestión es que Caul parecía tener negocios turbios tanto con Bidwell como con Nigel Stander. Un magnate del acero de Doskvol. El señor Stander también forma parte de algunos de mis planes, pero esos los relatare en otro momento.
Caul está extorsionando a Stander, con una amenaza de huelga en sus fábricas si no colabora en alguno de sus negocios ilegales. He conseguido fraguar cierta amistad y complicidad con Nigel, y pronto daremos una réplica a esas amenazas de huelga. Con un poco de suerte, Nigel saldrá victorioso de esta pequeña escaramuza, estará en deuda conmigo, y ese será el inicio de la siguiente fase del plan Stander, que consiste en….
Ya me estoy desviando….
Volvamos a la fiesta y sus asistentes…
Vivianne Grazier. Mi objetivo principal en la noche de hoy. Una anciana ricachona, importantísima empresaria del algodón, sin ningún escrúpulo y con las ideas muy claras sobre como guiar por el camino más productivo a la gente de color y desfaenada de la calle.
Llevo semanas vigilando su entorno, conociendo a algunos de sus allegados y su personal directo para poder acercarme a ella.
Grazier financia doce de las treinta casas de trabajo que hay actualmente en la ciudad. El plan original era hacerme con parte de su inmensa fortuna, pero su muerte prematura me hizo tener que improvisar y quedarme con algo más discreto.
Pasé casi toda la noche estrechando mi amistad con ella, y conversando sobre esto y aquello. Sobre la biblia, sobre la vida miserable de los pobres sin hogar, sobre las plantaciones de algodón en America, y sobre cómo sacar adelante las casas de acogida.
La verdad es que no estuve muy pendiente del resto de invitados de la velada. No obstante si reparé en un prometedor científico. Un tal Crowning, que parece ser tiene unos diseños muy interesantes sobre autómatas para los cuales no encuentra la necesaria financiación. Tal vez deba pensar sobre ello más tarde. Fue antiguo profesor de otro de los invitados, Peter Tilerhast, que por algún motivo encontraba especialmente divertido ridiculizarle y esparcir dañinos rumores sobre él.
Por algún motivo, me cae bien ese Crowning, y por tanto mal los Tilerhast. Peter y su hermana Stephany. Tomo nota mental de averiguar más sobre ellos. No sé a qué juegan, pero lo averiguaré…
Brian O´Connor centra su actividad durante la noche en averiguar más sobre la enfermedad de Bidwell. En un momento en que el anfitrión da un pequeño concierto de oboe, aprovecha para dar un vistazo en los aposentos personales. ¡Buen trabajo!.
Parece que encuentra bastante donde entretenerse, ya que al finalizar el concierto aún no ha bajado. Bidwell sube y me toca dejar un momento a la agradable señora Grazier para subir a despistar un momento a Bidwell, y así dar tiempo a O,Connor para que evite ser detectado.
Después nos comentó que había encontrado correspondencia con un tal Dr Lisengton, del sanatorio Oldbrook, referente a su enfermedad.
La mujer del señor Nigel Stander tambien está sufriendo una extraña enfermedad. ¿Estarán relacionadas de alguna manera?

Al día siguiente el plan se va a al traste. La señora Grazier aparece asesinada en su propia habitación. Las pistas iniciales parecen apunta a una extraña y grotesca leyenda urbana. Jack El Saltarín. Una figura demoniaca que se mueve saltando por los tejados.
Intento averiguar algo por los alrededores, pero no tengo especial interés en que la policía me vea, así que no me acerco mucho. Ya tendré tiempo más adelante de investigar esto. En vez de ello intento salvar parte de mi plan original improvisando una alternativa. Me dirijo a casa de Barnard Ackworth, uno de los abogados de Grazier, y principal administrador de las tareas de las casas de trabajo.
Si grazier desaparece, y Ackworth también, las casas quedaran totalmente desprovistas de liderazgo, y en ese momento mi reputación y credenciales que llevo semanas trabajando con ellos pueden hacer que recaiga sobre mí la responsabilidad de ayudar en la gestión de estas casas.
Es lamentable el efecto que produce el alcohol en las pobres almas de los hombres. Un desgraciado accidente hace que Ackworth se reúna con el Creador antes de lo previsto. Seguro que Dios misericordioso sabrá perdonar sus pecados y guiar su alma en estas horas tan tristes. Por suerte para los pobres desvalidos que deja sin cuidado, ya me quedo yo en su lugar para atender sus responsabilidades.
Los caminos de Señor siempre tienen una lógica y un motivo. Alabado sea el Señor.

Comments

simaehl umerue

I'm sorry, but we no longer support this web browser. Please upgrade your browser or install Chrome or Firefox to enjoy the full functionality of this site.