Brandon Weaver

Ex-militar y espia traumatizado por la guerra

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Bio:

Brandon Weaver regresó muy cambiado a su ciudad natal. Había participado en las Guerras Carlistas, en España, dentro de la Legión Auxiliar Británica, un cuerpo de diez mil voluntarios formado a petición de María Cristina de Borbón, y bajo el mando del comandante y miembro del Parlamento Británico, George Lacy Evans.
Allí actuó como oficial de espionaje e inteligencia, gracias a sus inusuales dotes para la infiltración y el acecho.

Sus informes fueron especialmente decisivos en El Sitio de Bilbao y la Batalla de Irún.

Weaver en aquella época era aún un idealista, y cuando la Legión Auxiliar fue disuelta, en el 37, el continuó como voluntario guerreando en el País Vasco, junto con aproximadamente mil quinientos ingleses, esta vez bajo el mando del General español Baldomero Espartero. Con el continuo por el norte del País Vasco hasta Navarra, y desde allí al Maestrazgo. Pero las bajas fueron tan altas que la unidad voluntaria acabó disolviéndose. Weaver, entre los poco supervivientes regresó a Bilbao para ayudar en sus tareas al representante militar de Gran Bretaña, lord John Hay.
Sirvió al Lord en tareas supuestamente administrativas, pero de facto era un espía. Por aquel entonces la guerra le había arrebatado la juventud y el idealismo con el que se embarcó, haciendo de Brandon un hombre frio y sin escrúpulos, aunque con un fuerte sentimiento de lealtad a su país, y un odio creciente e incontrolable hacia sus enemigos.
Poco antes de agosto del 39 fue licenciado con honores y embarcó de retorno a Inglaterra. Sus papeles hablaban de un licenciamiento con honores y con el grado de teniente. La realidad es que los errores cada vez eran más frecuentes y era un agente totalmente quemado y hastiado de aquel conflicto.
Por mediación de Lord Hay se puso en contacto con Lady Rosllyn Kellis, una agente de inteligencia al servicio la reina y dedicada especialmente al contraespionaje.
También tuvo ocasión de reencontrarse a su retorno a Londres con su antiguo General, Lord Lacy Evans, que en ese momento había cambiado el ejercicio de las armas por el de la política. En un primer momento se acordó de sus servicios en la Legión Auxiliar e hizo algunos movimientos para intentar reclutarle de nuevo en el Servicio Secreto, aunque después pareció intuir que el teniente no tenía un juicio tan equilibrado como antaño y rehuyó sucesivos contactos.

Weaver, desesperado y entristecido por la fría recompensa de su país a sus servicios abandonó la capital, acabando con antiguas compañías de armas de dudosa reputación en la ciudad de Doskvol. Allí comprendió que sus talentos podían serle de utilidad para ganarse la vida. El espionaje y la información siempre se pagan bien, y cuanto menores son los escrúpulos, más interesantes son las ofertas de trabajo.
Por otra parte, Doskvol era un hervidero de agentes extranjeros, algo que espoleaba el sueño de Weaver de servir a su país y ser reconocido por ello. Tal vez desde su nueva posición, con las botas llenas de barro sería capaz de ver lo que los lores en sus limpios palacios de mármol no podían.

Así que a principios de año se reunió con un grupo de conocidos con similares intereses y formaron “Las Sombras Silenciosas”, una pequeña banda en una ciudad ya infestada por las bandas y el crimen organizado.
A veces los remordimientos por hacer cosas ilegales le llenan de dudas,… hasta que recuerda que su vida de forma honesta posiblemente le habría hecho acabar con sus huesos mendigando junto al Támesis…

Brandon Weaver

El regalo del mar simaehl Raul_R